Voy por la calle. Me sumerjo en mis pensamientos y empiezo a recordar. Recuerdo ese día en que te ví por la calle, me miraste y sonreí automaticamente. Los gusanos asesinos volvian a la batalla en mi estómago, mi sangre se alteraba y todo dentro de mi explotaba. Vuelvo al mundo real y una lágrima cae sobre mis mejillas. "¿Por qué? ¿Por qué a mi? ¿Por qué no puedo olvidarlo así sin mas y ya está?". Me escondo rapidamente en una callejuela y empiezo a llorar desconsoladamente. En estos instantes necesito un abrazo y bien fuerte. Dios mio, que bajo he caido. Jamás imagine que por una persona me arrastraria, me humillaria y caería al más fondo de los pozos de la tristeza. Me seco las lágrimas y me dirijo a mi casa. "Al menos allí estaré más agusto", pienso. Nada más llegar voy al baño, cojo la cuchilla y la deslizo por mi piel. El frío me invade por dentro, me vello se eriza y la sensación vuelve, como tantas y tantas veces. "Algún día esto será definitivo, no eres mas que una cobarde, gorda, obesa, antisocial, inutil, niñata...". Pf, demasiados adjetivos despectivos. Limpio mi brazo y todo el estropicio, me tumbo en mi cama y me duermo.
"Duerme dulce niñita, duerme para siempre."
martes, 8 de abril de 2014
Recuerdos afligidos.
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