nada;
no hay nada dentro de mi alma.
Este vacío me pesa como unas cien toneladas,
busco oxígeno entre versos desechos
entre lagrimas tiradas.
Mi cuerpo se va inundando poco a poco,
de melancolía oxidada.
Bailo un vals con la tristeza
y canto junto la soledad;
Maldito cabrón,
me diste unas alas llenas de felicidad
para que yo pudiera volar,
sentirme libre como te narraba cada noche
y luego me las arrancaste sin piedad
haciendome sangrar y sangrar.
Me cure a base de coraje y maldad
y ahora aquí estoy, volviendote a escribir
sintiendome débil cada vez que me parece
verte por ahí.
¿y sabes?
te amo
te amo tanto que te odio.
Y ese odio me hace ser un poco menos cuerda
aunque tu yo sabemos que nunca he estado cuerda del todo.
Supongo que eso te gustaba de mi
mi cordura
mis ganas de bailar al son del compás
esas ansias de soñar y soñar
sin que el tiempo pase
pero eh,
eso ya no volverá
ahora soy mas de bailar,
conquistar
y luego...adivina el que...
lo que más bien se te da...
destrozar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario